Historia

HISTORIA DE UNA LUCHA VECINAL:
"¡LA CASA DEL AIRE PARA SUS VECINOS/AS!"

La Casa del Aire fue construida en el siglo XVII y reformada posteriormente. En ella podemos ver hoy elementos de gran valor artístico y arquitectónico[1]. Está situada en el Bajo Albaicín, entre la cuesta Beteta y el callejón del Zenete. Comunica ambas calles por medio de su estructura interna, siendo una de las casas de paso que en otras épocas fueron numerosas en el barrio.

Muchas de ellas hoy ya no existen. Estas casas fueron una solución arquitectónica a los desniveles y el trazado laberíntico del Albaicín, a la vez que estaban abiertas al libre tránsito, siendo espacios de encuentro del vecindario del barrio.
Entre los actuales inquilinos e inquilinas de la casa, algunos vivimos en ella desde hace tiempo, los más veteranos desde 1980. Hasta el 2004, la casa era propiedad de varios hermanos, representados por José Segovia. Las reparaciones del edificio eran costeadas por los y las vecinas a través de suplementos en las mensualidades, así como la acometida de electricidad y los nuevos contadores fueron costeados enteramente por nosotros. A cambio, podíamos cambiar de casa y de inquilinos sin modificación en los contratos y estos eran renovados de forma automática. Los dueños mantenían también contratos verbales, en una de las viviendas por obras de reparación y en otras por amistad. En mayo de 2004, sin previo aviso a sus moradores, los dueños venden la casa a la inmobiliaria Arrendamientos Puerta Elvira S.L.

A partir de ese momento el inmueble entró en un proceso especulativo, debido a su interesante enclave y el inicio de la construcción de un aparcamiento para residentes en la calle Zenete. Las obras para este aparcamiento conllevaron el derrumbe de parte de la ladera y el desalojo temporal de los habitantes de dicha calle. El objetivo de los nuevos propietarios era claro: derribar el edificio para construir apartamentos de lujo. Para ello, nos amenazaron con un desalojo inminente por ruina e intentaron evitar la I.T.E[2] que les obligaría a realizar las reformas inmediatas de seguridad del edificio, a la vez que solicitaban la ruina económica en el Negociado de Ruinas del Ayuntamiento de Granada. Valentín Rivas, técnico municipal de ruinas y amigo de la inmobiliaria, hizo un informe favorable a la ruina sin visitar previamente el edificio. Por nuestra parte, las vecinas y vecinos de la casa solicitamos y logramos la ejecución de la I.T.E. y el cambio del técnico de ruinas encargado de ella, debido a su parcialidad en el expediente. Gracias a la colaboración de Adobe[3], se presentaron tres informes técnicos: uno de ellos en las oficinas de la I.T.E. en que se demostraba que las reformas de seguridad no requerían el desalojo de sus habitantes; otro en el Negociado de Ruinas rebatiendo el informe de Valentín Rivas; y un tercero, también en el Negociado, contrario a la ruina económica. Las obras ordenadas por la técnica encargada de la I.T.E. fueron finalmente realizadas por el Ayuntamiento mediante la ejecución subsidiaria ante la negativa de la inmobiliaria de realizarlas.

No sólo se negaron a rehabilitar el edificio sino que forzaron la división entre los vecinos, ofreciendo la gratuidad en las mensualidades hasta el fin de los contratos a quienes aceptaran marcharse. Los vecinos y vecinas, que queríamos mantener la casa y evitar el derribo, decidimos que todas las viviendas siguieran habitadas por personas de confianza y comprometidas en la lucha vecinal, evitando que quedaran vacías. Algunos, asustados, no soportaron las presiones y se marcharon. La inmobiliaria se negaba a aceptar el contrato indefinido de uno de los vecinos e interpuso denuncias por usurpación contra otros vecinos, a la vez que recurrió contra el decreto del Ayuntamiento, pidiendo el desalojo y quejándose del importe de las obras realizadas. A su vez, iniciamos la difusión del conflicto con la inmobiliaria en los medios de comunicación y mediante jornadas abiertas con comidas y proyecciones sobre urbanismo, así como folletos y carteles. Se realizó también una concentración a las puertas de las oficinas de Arrendamientos Puerta Elvira para pedirles la aceptación del contrato indefinido, la renovación de los alquileres y la retirada de las denuncias por usurpación. Finalmente, la inmobiliaria retiró todas las denuncias y aceptó acuerdos y contratos con todas las viviendas. En junio de 2005, tras un año desde su compra, Arrendamientos Puerta Elvira S.L. vendía el inmueble a Edivara S.L.-Grupo Sol.

La actitud de los nuevos propietarios fue más agresiva que la de los anteriores dueños: no reconocieron ningún contrato con la anterior inmobiliaria, de modo que temporalmente los inquilinos tuvimos que consignar el pago de los alquileres en los juzgados, y amenazaron con arrancar las puertas si no se les facilitaban las llaves del edificio. Todo ello sin ni siquiera presentarse. Siendo imposible el diálogo con ellos, vecinos y personas que nos apoyaron nos concentramos en las puertas de la inmobiliaria, y ésta pidió protección policial. Debido a esta situación y como forma de presión, denunciaron a una vecina por amenazas e injurias, juicio al que no se presentaron y que finalmente perdieron. Por nuestra parte, las vecinas y vecinos solicitamos el nivel de catalogación A2, que obliga al mantenimiento de la estructura, además de la fachada. Tras presiones a través de intentos de cortar el suministro de agua -negándose a instalar los contadores- y dejando al descubierto el pago de la luz de la escalera, nos volvimos a concentrar a las puertas de su oficina con pancartas y un megáfono, y se les enviaron fax para que aceptaran nuestra situación. Urbanismo negó la ruina del edificio y exigió su rehabilitación, aunque pedía el desalojo de las vecinas y vecinos para la revisión de las obras hechas por ejecución subsidiaria. Dicho informe de Urbanismo ha sido recurrido, en contra de la necesidad del desalojo para revisar las obras.

Edivara denunció pidiendo el desahucio al vecino con contrato indefinido, que consideran inválido, a la vez que reabrió las denuncias por usurpación contra otros vecinos, retiradas antes por Puerta Elvira. El fallo de la denuncia para invalidar el contrato indefinido fue contrario a ellos, de modo que la recurrieron en la Audiencia Provincial, que recientemente ha fallado en su contra. Mientras, las denuncias de usurpación han sido rechazadas por el juzgado y la Audiencia Provincial. Así pues, a día de hoy hemos ganado todos los juicios en nuestra contra.

Este año los vecinos y vecinas nos hemos constituido en Asociación, con el objetivo de defender la Casa del Aire y colaborar con otros vecinos del barrio para su defensa[4]. Actualmente, gracias al trabajo del Grupo de Estudios Antropológicos "La Corrala", hemos elaborado un informe para la catalogación etnológica de la Casa del Aire. También se ha solicitado a Urbanismo la reparación, por ejecución subsidiaria, de reformas en la fachada debido a recientes desprendimientos que son, a la par, dañinos para la estructura del edificio al permitir la entrada de humedades.

Debido a nuestros problemas comunes en el reconocimiento de nuestros derechos sobre las viviendas que habitamos, producidos por los intereses de especuladores inmobiliarios -con la complacencia de técnicos municipales- hemos generado lazos de contacto entre nosotros. Eso ha hecho que retomemos las costumbres comunes, tan tradicionales en siglos anteriores en el Albaicín, como el uso de espacios compartidos donde encontrarnos. Pensamos que es importante recuperar esos espacios comunes, arrebatados poco a poco por el auge del turismo y la imagen del Albaicín como parque temático, así como la llegada de clases medias. A día de hoy, vemos muy necesario luchar contra la sutil y constante expulsión de sus habitantes y por la defensa de nuestras casas, así como por reforzar los lazos de unión entre los vecinos y vecinas del barrio.

La Casa del Aire, noviembre de 2007.

[1] Figura entre los trescientos inmuebles de la Guía de Arquitectura de Granada de Carlos Jérez Mir.

[2] Inspección Técnica de Edificios, es obligatoria para los inmuebles con más de 50 años.

[3] Adobe es una ONG formada por arquitectos con un compromiso social.
[4] Asociación para la Defensa y Conservación de la Casa del Aire y del Bajo Albaicín.